Diana Junca y Susana Rosa, son integrantes del Ballet Peñi Ñuquen el cual fue creado en el año 2002 por un grupo de mamas con la finalidad de conservar la cultura de nuestros pueblos, les gustaba el folclore y comenzaron a bailar. Hay tres categorías, la semillero desde los 2 hasta los 15 años, de 15 a 35 la mayores y de 35 sin límites de edad en adelante los adultos mayores.

Diana Junca consideró que “la Pandemia marcó un antes y un después en la vida de las personas y de todas las instituciones. Fue muy difícil ese tiempo porque nosotros antes salíamos a bailar, a competir a todos los lugares posibles, recorrimos pueblos vecinos, a Córdoba donde se obtuvo un premio, luego en Santiago del Estero también se trajeron premios y tuve la suerte de estar, muy orgullosos porque en esa provincia el nivel es muy alto y nos trajimos un cuarto puesto. Hacemos lo que nos gusta que es bailar”, sintetizó.
Aseguró que “estamos muy a la expectativa y desesperados por poder salir, en Pandemia cuando se nos permitió seguimos los ensayos, después los tuvimos que cortar, todo fue muy cortado y ahora queremos seguir adelante, viajando y participando en concursos y actividades que se hagan”.
Resaltó que “en mi caso personal la peña me cambió la vida, todos pasamos altos y bajos y haber llegado a este lugar fue lo más por eso la quiero tanto, somos muy compañeros, tirando todos para el mismo lado, es un grupo de gente muy lindo y entre ese grupo soy la mayorcita, me siento cuidada y protegida por mis compañeros”.
La Adela “es hermosa”
Diana puntualizó que “conozco y quiero muchos pueblos de La Pampa, quiero mucho también a nuestra provincia porque mis raíces están acá. La Adela es hermosa porque tiene rio, tiene las bardas y en estos momentos está muy linda, con muchos atractivos turísticos”.

Palabras de Susana Rosa
Otra de las integrantes del Ballet, Susa Rosa manifestó que “yo estuve en otras peñas y luego me incorpore al ballet, hace 30 años que estoy bailando, comencé a partir de una crisis familiar y en vez de quedarme estancada en mi casa busque una salida y la encontré en el baile. Yo siempre digo que no hay que tener vergüenza, mucha gente dice que no puede ir porque le da vergüenza, pero bailar y compartir con el grupo nos sana el alma nos saca del encierro de nuestras casas, charlamos, estamos más unidos, etc”.
Afirmó que “el escenario me da mucha emoción, es muy traicionero también porque te saca de lo que sos vos, te transforma y te absorbe, subís con muchos nervios y bajas con una paz, con un alivio y el orgullo de que a nuestra edad pudimos hacer todo eso. El aplauso de la gente y el festejo de nuestros compañeros es hermoso, de los chicos que integran el ballet, nosotros bailamos no tradicional, sino estilizado que te lleva mucha expresión corporal y los chicos te ayudan y cuando todo sale bien te aplauden y se siente muy hermoso. Además, en los viajes el compartir todos esos momentos, conoces otra gente, haces amigos en otros lugares e intercambias cosas de la cultura, nos vamos comunicando y hacemos mucha amistad”.
Remarcó que “yo le digo a la gente que se anime, que no tengan vergüenza ni piensen en la edad que tienen, bailar es sano y no se encierren en uno mismo, lo digo por experiencia”, concluyó.
